LA VERDADERA HISTORIA DE LA CASA DE PEÑARROYA EN MI NOVELA "PRÍNCIPES DEL ODIO"
En la historia de "Príncipes del Odio", los dos escenarios donde está ambientada la novela son en un pueblo de Córdoba llamado Peñarroya-Pueblonuevo y en la capital italiana de Roma. Mis protagonistas nacen en este pueblo cordobés, en la calle Sevilla, donde yo los he imaginado en la casa que fue de mis abuelos en las últimas décadas y que yo conocí durante esos veranos de mi infancia.
Esta casa realmente, pertenece su entrada principal a la calle Córdoba (cruza a la calle Sevilla, pero tiene varias entradas tambíen en la misma calle, porque hace esquina)
Mis abuelos llegaron un año después de nacer mi madre a este pueblo, a mediados de los años cuarenta (ellos pertenecían a un pueblo que también es de Córdoba, llamado Aldea de Cuenca). Cuando llegaron, compraron una casa mas abajo del terreno de esta, donde vivieron y criaron a todos sus hijos e hijas. Mi madre creció y jugó en esa misma calle y en las cuatro esquinas donde años más tarde se construyera la casa que después compraron.
Esa casa fue de un matrimonio que tuvieron un cine muy conocido de aquella época en Peñarroya (ese cine, según cuenta mi madre, también era un teatro y fueron personajes de la época muy conocidos como Lola Flores y otras estrellas del país); el dueño del cine, Eduardo Monti fue el que hizo para él y su familia esa casa; pero años después, por ciertas subidas de impuestos que pusieron en el ayuntamiento, llevaron a la quiebra y ruina a esta familia y esta casa salió a subasta.
La señora que tenía amistad con mis abuelos, bajó corriendo a la casa de ellos y le pidió a mi abuela que se hicieran con la casa, ya que mis abuelos a los que también les debían dinero, no quisieron llevarse todas las cosas que ellos tenían, como mucha de esa gente que actuaron como auténticos usureros y se llevaron todo lo que pudieron cobrandoles así las deudas que ellos tenían; ella quería que nadie de todos ellos se quedaran con su casa por poco dinero en la subasta y les pidió casi rogandoles que fueran ellos porque no quería que otros la tuvieran. Mis abuelos que no necesitaban esa nueva casa porque tenían más propiedades no quisieron, pero después de que la mujer les insistiera porque era su único deseo que no cayera la casa en otras manos, al final fueron ellos los que la compraron y así fue como la casa pasó a ser de mi familia. La desdicha se había cebado con esta gente, que habían caído en desgracia por las malas decisiones que tomaron esos políticos de aquella época.
Mientras todos los hijos de mis abuelos estaban solteros, ellos vivieron donde siempre, pero cuando mi madre que es la más pequeña se casó en 1972 y quedaron solos, vendieron la casa suya de toda la vida y se fueron a vivir a la casa de la esquina, que fue tiempo atrás de los dueños del cine y estaba más cerca de la casa de la hija mayor de ellos. Esta casa es la que yo siempre conocí, la otra se donde esta, unas casas más abajo, enfrente de la cochera que fue también de ellos, pero yo esa casa no la ví nunca por dentro. Para mí, la casa de mis abuelos es la casa de la calle Córdoba con Sevilla, donde todos los años de mi vida fuimos a pasar un mes de vacaciones hasta que mi abuela murió cuando yo tenía 21 años, en el año 2000.
Esta es la historia de esa casa que luego se vendió después a otra familia, cuando ellos fallecieron.
En mi historia quise plasmar en los capítulos iniciales, esa casa, en homenaje a mis abuelos Claudio Guerra e Irene Santaren, que allí vivieron las últimas décadas de su vida. También en memoria de esa gente que fueron los que hicieron esa casa y tuvieron que salir del pueblo sin nada, después de haber sido los dueños de un cine muy conocido donde grandes estrellas de la época actuaron.
Desde abajo, la casa de esquina a la izquierda, que cruza, con la calle Córdoba, hasta la que parece otra casa donde se ve el tejado de teja, que también pertenecía a la misma casa.
Enlace para descargar "Príncipes del Odio":
https://www.amazon.es/Pr%C3%ADncipes-del-Odio-Los-gemelos/dp/B08FS3D73W
Comentarios
Publicar un comentario