EL AMOR
El amor se conoce de muchas maneras: el de la familia, el de los padres, hermanos, parejas, etc.
Hoy voy a escribir de esto.
En estos dÃas de prácticas en la residencia, he aprendido algo muy importante, algo que sabÃa pero que no habÃa vivido, la necesidad de amor de las personas que viven allÃ.
Cada abuela o abuelo, su única preocupación es, cuando van a llegar sus hijos a visitarles, otros, ya con la cabeza en otros lugares u otras épocas, piensan en sus madres y las llaman, esto es curioso, todas las personas cuando tienen un deterioro cognitivo elevado, la persona en la que piensan ya no es en los hijos, ni marido o mujer, es la madre, quizá por la conexión que hay con ella desde antes de nacer, que es mágica y perdurable hasta la eternidad.
El caso es que, unas palabras con amabilidad o con cariño, ellos lo responden con un gran entusiasmo y te lo devuelven con todo el amor que necesitan dar y recibir. Yo me he dado cuenta que, cuando les prestas atención, les coges de la mano o les haces una pequeña acaricia, se les ilumina la mirada y les haces que sean esos momentos más felices.
Que diferencia si todo se hiciese con amor, y no con las prisas que un trabajo en residencia te hace llevar, suelen ser muchos usuarios para pocos trabajadores y eso se nota en muchas cosas (hay veces que una residencia parece una fábrica, lo único que los usuarios son personas, no muebles...no digo más).
Mi experiencia, ya casi al acabar las prácticas, me lleva a ver muchas cosas negativas, pero también muchÃsimas positivas, y de esto, es hoy, lo que quiero plasmar, en estos pequeños párrafos.
El agradecimiento de esas personas con sus miradas, con sus palabras, al decir que te quedes con ellas todo el tiempo, porque notas que se sienten agusto contigo y muchas cosas más, hacen que disfrutes del trabajo.
Si tenéis familiares en las residencias, visitarles si podéis.
Para ellos su pensamiento está en ese momento, si tienen bien sus funciones cognitivas y si no es asÃ, que más da, los familiares le pueden dar ese poco de amor que hará que se les ilumine sus miradas unos momentos, y que tengan un poco de paz dentro de sus tormentos.
Como siempre, como me gusta escribir, pongo unos tochos muy largos, pero bueno, si alguien en este momento se acuerda de su abuelo o abuela, padre o madre y puede visitarle o hacerle una llamada, ellos se lo agradecerán.
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